Cosas que he escribido una noche de un sábado, a finales de Mayo.-


.

Espero que esta situación sea como la de apagar el último cigarrillo que tengo en mi cajetilla: Creo que hay alguno por ahí, escondido en algún rincón de mi pieza. Espero encontrarlo. Espero encontrar a otra. Tu no eres la única, ya no puedo encenderte, ya no puedo tenerte, porque fumarse un pucho, un cigarrillo que ya se apagó, deja mal sabor en la boca.-
__

Puta que es rico fumar, weón oh: Y para los que no fuman, usen el ejemplo del cura frente al sexo, para un cura es pecado el sexo, pero para quienes lo prueban, uyuyuy, la cosa es distinta. Puta que es distinta.-
__

Es difícil usar un traje Dior o Rabanne, pero no es difícil usar un perfume Dior o Rabanne. Eso hace la diferencia entre usar una chaqueta de la ropa americana a usar algo con personalidad, con esencia propia, con otro tono. Le da mejor prestancia, y eso es un plus, un punto a favor.-
__

Todos los Olivares-Campos, los Campos por separado y los Olivares por separado tenemos una característica inherente: La amabilidad a los amigos. Eso de sentir a los amigos, a los visitantes como en casa es algo que no me caracteriza sólo a mi, a mis padres, a mis abuelos, a mi familia también los caracteriza. Eso es genial.-


.

Pequeño Napoleón

Cuando te vi hace unos añas atrás, hechada en el piso y llorando como una Magdalena cualquiera, me sentí en la gloria. Y lo digo así sin tapujos, me importa poco y nada si alguien me califica de enfermo y esquizofrénico. Fue glorioso, dulce y empalagoso.
Pero, tu no me hiciste nada. De hecho, fue raro, porque yo me despedí de ti. Hice tantos cuentos en honor a ti, los mandé a muchos lados, los leyó mucha gente y me decían que estaban buenos. Pero a mí no me gustaban, y sabes por qué, porque los escribí falsamente.
De a poco empecé a odiarte. Muy de a poco, inclusive, me traté de engañar a mi mismo endiosándote y poniéndote encima de todas y de todos. Pero no, terminé odiándote, eso me gusta.
Mis obsesiones se incrementaron el mismo día que decidí dejarte, y odiarte. Ése día mi blanca polera usé, mi camisa, mis jeans azules azules y mi perfume volqué sobre mi, pero no para dejarte el cuello pasado a Benetton. No, para nada, lo hice porque cada vez que veo a alguien que odio, me pongo obsesivo. Me convierto en un pequeño Napoleón que tapa sus pensamientos en perfume, en limpieza, en buena ropa y mucho cigarrillo. Creo que lo hago para hacerme el interesante, no sé. Quizás lo hago para odiar con autoridad, para que no me digan que soy una pobre escoria sin derecho de odiar, no sé.
Lo único que sé, es el por qué te odio: Porque te di lo mejor de mi y nunca te hice daño, prefiero odiarte que lamentarme y llorarte.-

Todo será igual, es sólo un año más.

¿Qué es la felicidad? Es difícil la pregunta. ¿Libros, escribir, reir? quizás para mi.
Va un año desde que nos juntamos fines de semanas intercalados a conversar. A veces estamos todos, a veces algunos, a veces somos sólo dos y a veces separados, cada uno pensando en lo mismo. Pero, ¿quiénes formamos nuestro amado y respetado Club de Tobías? algunos pocos. Los que nos comenzamos a replantear la vida, hablar de nuestros traumas, los que tenemos crisis existenciales y lo compartimos, los que hablamos de nuestros compañeros frustrantes, los que nos juntamos sagradamente a hablar. Eso, solo algunos. Hay otros que solamente se incluyen cuando hay botellas de por medio. Esos cuentan poco, y cuentan en todo lo que significa la palabra contar.
Somos pocos, somos solo algunos entre un grupo de 15. ¿Queremos algunos más? no, somos lo que somos y los demás, pecho de palomo.
No comencemos a sentirnos mal porque se nos ha ido un año de noches de viernes y de sábados, algunas frias y otras calurosas como para tomar en alguna plaza. Hemos vuelto a tomar al aire libre, aunque claro está, no en la calle. Desgracias, disgustos, peleas y todo se suma en un año. Se nos fue uno, no estaba apto para esto. Para esto hay que ceder demasiado, y si no cedes, estás cagao'.
Creo que el destino nos ha juntado, todos en el Club tenemos un problema en común y lo sabemos. El mismo problema existe, pero en menor medida. Hay casos y casos, pero todos nos apoyamos. Eso es bueno.
Alcemos nuestros vasos, lo merecemos. Fumemonos un pucho, Meneses y Panchito, nos lo merecemos. Las botellas son sólo un pretexto para juntarnos, las palabras fluyen sin necesidad de ellas. Que nunca se termine el Club, nunca será así. ¡Viva el Club de Tobias!
Ahora, me vuelvo a replantear, ¿qué es la felicidad? para nosotros, es ver la noche pasar, tratando de conquistar nuestros mundos propios.



Algunos del Club, Miembros Honorarios y Estados Asociados

Mi departamento tiene unas manchas de manteca re' difícil de sacar.


Recién, sentado, escuchando a los Muppets y su Bohemian Rhapsodia y fumando (no debería, porque me duele la garganta, pero según mi familia entera " el vicio es grande") empecé a pensar en la weá física y toa' la chuchá y la weá junta.
Llegué a la conclusión, que nuestro cuerpo es como nuestro departamento soñado (templo no, eso es pa los weones medios new age, y que aparte, encuentro una mierda compararme con un templo, metiendome tanto alcohol y puchos juntos, pero eso es cuento aparte).
Es mi cuerpo mi departamento soñado? porsupuesto. Pero, es difícil tener el departamento soñado en orden. Tiene las paredes y los cimientos medios sueltos y manchados, porque hace unos años atrás tenía mucho chocolate y manteca encima. Las paredes y el piso están pintadas y mugrientas por la manteca. Ahora no traigo manteca a mi depa, pero si chocolate, aunque un poquito. Pero la mancha sigue ahí. La weá es fácil. Es cosa de agarrar una buena escoba y un buen producto para dejar las paredes y el piso reluciente. Se vería la veta de la madera y los detalles de la pintura. Pero limpiar la mancha de la manteca y el chocolate es difícil. Lleva mucho trabajo, cansancio, sudor y temperatura de por medio. Desgraciadamente es difícil hacer una limpieza aquí en el depa, porque he estado todo el año medio enfermo. El producto está. Me compré un limpiador re efectivo, el más efectivo en el mercado, pero uno no saca ná con dejar de traer manteca a la casa, si la mancha sigue ahí.
Lo penca es, que el limpiador está un poco humeado. He prendido muchas fogatas encima del limpiador, y abrir la tapa me cuesta un montón. Pero el placer de prender fogatas es grande.
Así que el limpiador no lo puedo usar, hasta que deje de hacer fogatas encima de él. En fin.
Ese es el dramón con mi depa: Adentro está sucio y manchado de manteca. Si quisiera lo limpiaría, pero he hecho mucho fuego y me cuesta limpiar con el limpiador que compré. Hay algunas botellas en el living. Algunos cuadros chuecos y weás. Gracias a lo que sea, la fachada está media aceptable. Me he encargado de rociar algunos Poetts en la puerta. He estado comprando puertas nuevas, y ahora pinté un poco la terraza. Pero, en fin. Creo que tendré que hacer una limpieza, para tener mi departamento limpio.

Crisis de Escritura con Amalgamas Medias Pajers, Medias Tortillers.

Tengo que escribir muchas cosas de aquí a mañana. Y si la profe se raja, de aquí hasta el mismo día 20, día en el cual vendrá gente importante y verá lo que he hecho en todo el año. Y me juzgarán, y verán si es viable que el próximo año sigamos con lo mismo, los viernes en la tarde, después de The Office y un pucho caminao'.

Mejor fumemonos un pucho, tomemonos una cerveza, y digamosle a esta gente que se traten de chupar el codo, mientras cantan un avemaria bien sufrido.

To The End



Tiene una cosa media darketa, ese "no sé qué" que es sutil, es como dulzón, y en ella le asienta de maravilla.
Inclina su cabeza y me mira como si todo lo que yo hablara fuese mentira. Se limpia la mugre de sus uñas largas cuando le hablo y dirige la mirada hacia otro lado, como si la estuviesen fotografiando para la próxima campaña de alguna tienda famosa. Dobla sus blancas piernas de crema, apoya la planta de sus zapatillas perfectamente ensuciadas en la pared. Ella sabe que tengo un cuento medio raro con las rodillas.

Al acomodarse la chasquilla sin las manos, hace que toda su melena oscura se mueva al viento. Su cuello descubierto se ve fresco, claro y con gusto a algodón. Se nota que se aplicó perfume cerquita de la aorta y en las muñecas: cuando se mueve, hace que el aire huela a ella. Ella huele a mandarina y luego a chocolate, una cosa entre almendras y la pasta de un Bon-o-Bon.

Vamos, mujer. Te invito a un pucho y hablar de libros. Mi libro favorito es uno de Bolaños. Espero que te guste Bolaños para que seas, prácticamente, perfecta.

Un viernes cualquiera


La posibilidad de ser centrado es ínfima, es casi bastarda y absurda entre un mar de posibilidades infinitas que, a veces, me hacen perder la cabeza, como en un choque a 99 KM per hour.
El día no parte a las 7 de la mañana, empieza a las 2 de la madrugá, cuando llega el último (cigarrillo) del día, y los cuestionamientos de si la leche de mañana me convertirá en un chiquillo más rechoncho aun.
Y en la mañana, el dilema del pelo, de bañarse pródigamente por pasos, me hace sudar al llegar al colegio, por lo general, atrasado. Y en la espera de 45 minutos empiezo a planear el día, en la música que escucharé en el azulado, lo que escribiré (si es que escribo), en la mentira que le diré a la profesora cuando me pregunte por el libro que no he traído, en lo que le diré a mis insulsos compañeros, en si usaré modismos ingleses y en cuantas veces diré “ternesca” durante la jornada.
El diccionario Gañán, las tildes-acentos, la letra mala, el cuaderno multiprofesores, el lápiz que no sirve, la Parker que se me esconde, los chicles Orbit, el agua mineral. Los recreos sin comida, la leche “Light”, el pararse en una pata, la rodilla que me duele, el que no me toquen mucho, abrazar a la Fabiola. La clase de inglés, pronunciar correctamente “teacher”, no hablar en inglés, hablar en la clase de inglés, el Sebastián con su lenguaje Coa. Las realidades distintas. Con la profesora culta, la genialidá hecha mujer, la tímida frente a un grupo de cuicos arribistas. El día concluido. El almuerzo, el comer poco, el tomar agua, las obsesiones de mi hermana traspasadas hacia mi. ¡Bendita seas, hermana, por darme algo de entretención frente a la comida!
No descansar, la clase voluntaria de retórica & literatura, el juntar plata para la noche. El lapso entre las 6 y las 10 es ¡Fucking Awesome!, recibir a un grupo aquí en casa, beber hasta quedar sentao. Hablar sobre lo que no he hablado durante la semana, sentirse algo complementado. Las obsesiones se van por un rato. Se largan, el fumar el último, no planear la próxima mañana, pensar que en unas cuantas horas no tendré presiones. Olvidarse de lo traspasado por mi hermana, amanecer en un caos visual. Ducharse pródigamente, usar las zapatillas por los colores de la camisa. Usar sólo dos zapatillas en todo un año. Vivir en la incertidumbre, vivir temblando en las calorías, en el daño a los pulmones, en los cálculos renales, en el daño al hígado, en el no crecer más.