Casa&Ideas

-Te acordai, Marisa, de la mina esa que venía de Serena y que trabajó de cajera con nosotras cuando inauguraron la tienda?- -Sí, sí me acuerdo. Una mina bajita, súper delgada y de manos finas. Tenía lindas uñas, creo que vivía con el pololo en una pensión por allá en Matucana- El almuerzo trascurría aquel día sábado entre potes plásticos y fideos con atún. Marisa, en una suerte de superioridad, desde debajo del dintel de la puerta que daba a un patio, fumaba un cigarrillo. En el comedor de la empresa solo estaban ellas dos, el último turno para el almuerzo. Ellas, las cajas 14 y 16, hacían tiempo para volver a trabajar sin siquiera ir al baño. A las 6 terminaba el turno, y eran las 4. En práctica, aquello de ir a trabajar era una simple formalidad. -Karina, creo que ésa mina estaba un poco mal con el pololo. No sé, pero siempre lloraba en el baño- -Una vez en el paradero me contó que ella se vino a vivir con el pololo, pero que él la mandaba a trabajar y se tomaba la plata de ella-.
-¿No tenía familia?- -Sí, pero ella se había escapado de la casa- Aquella tarde del 19 de febrero, Marisa y Karina, en el comedor de una sucursal de un Casa&Ideas de Santiago, estuvieron acongojándose por la mina que entró a trabajar cuando inauguraron la tienda en el 2003, y que en los días antes de navidad desapareció por siempre, sin dejar rastro.

Agua que pasas por mi casa

El perro me miraba y movía la cola. A ratos sacaba la lengua y respiraba jadeantemente seco. Está viejo, pero sigue como si fuera un cachorro.
El perro podía mover todo el cuerpo, pero sus ojos se quedaban intactos mirándome. Ya iba por mi tercer vaso de agua y él no me dejaba de observar. De pie en el lavaplatos, mirando por la cocina hacia el patio, yo y el perro teníamos una escena perfecta para fotografiar. Pero sólo quería drogarme.
Respiraba hondo y me tapaba la nariz. Luego de estar casi asfixiado, me bebía un vaso de agua entero hasta acabarlo. El sacrilegio es exquisito. Mejor que beber alcohol y borrarse. Mejor que la marihuana. Mejor que el tabaco. Drogarse con agua es algo mágico, dañino, obsesivo, sano, neutro, breve. Por lo corto del efecto, al menos esa tarde en la cocina me bebí 7 vasos en un lapso de quince minutos. Al octavo ya estaba lo suficientemente drogado, mojado e ido de lo que es normal en estas clases de aberraciones cotidianas. Cuando me fui a tapar la nariz, el perro que seguía mirándome comenzó a hablarme en lengua extraña. Lengua de perro quizás, pero me hablaba. De la impresión se me cayó el vaso, y luego el perro quizo lanzarse hacia a mí, y entre tanto y tanto, las piernas se me volvieron débiles, la cabeza liviana y la columna inexistente. Fue exquisito sentirse en nirvana.
Ahí en el suelo, el perro se dio la vuelta y abrió la puerta que da al patio, entró a la casa, y estuvo lamiéndome la cara al menos media hora, mientras trataba de recuperarme del desmayo, correrlo a él, y alcanzar los cigarrillos que estaban en la mesada.-

Textos que podrían ser incluídos en una revista a la cual espero que estén Número Dos

Mysterious Skin: La iniciación sexual de un ninfómano.
Por Juan Olivares Campos

Basada en la novela homónima de Scott Heim, Mysterious Skin es, sin duda alguna, una de las películas más cruentas e impactantes temáticamente hablando de la década del 2000. El film norteamericano trata sobre la historia de dos jóvenes de principios de los años 90’ que cargan con la traumante tristeza de la violación infantil.
Neil, interpretado por un joven Joseph Gordon-Levitt, es un adolescente homosexual ninfómano que ha descubierto en la prostitución un estilo de vida gratificante.
En paralelo se desenvuelve la historia de Brian, un adolescente que ha enmascarado inconcientemente las replicadas violaciones de su infancia, en una posible abducción extraterrestre.
Los reiterados sueños sobre seres inexistentes, las posibles casualidades y las semejanzas cotidianas, hacen que Brian se inserte en una obsesión casi enfermiza, la que luego de mucha vorágine, da como resultado una fusión exquisita y dramática de los dos personajes principales, una liga menor de Baseball y un pederasta en común.

La película abre en todos la gran pregunta sobre quién inició nuestra sexualidad, incluso en aquellas personas que no han vivido una experiencia dramática como la violación infantil. ¿Es nuestra sexualidad sana? La primera experiencia sexual es entre dos personas, y el director Gregg Araki ha plasmado la inocencia infantil, como la vulnerabilidad a la cual nos enfrentamos todos a la hora de nuestra primera vez enfrentándonos al sexo. ¿Somos todos vulnerables a nuestro iniciador sexual?

Mysterious Skin
Año: 2004.
Dirigida por: Gregg Araki. Basada en la novela homónima de Scott Heim.
Con las actuaciones de: Joseph Gordon-Levitt, Jeffrey Levy-Hinte y
Mary Jane Skalski.
Países: Estados Unidos, Países Bajos.
Género: Drama.

Textos que podrían ser incluídos en una revista a la cual espero que estén Número Uno

LA BUENA VIDA Y LA POCA VERGÜENZA
Reflexiones para disfrutar lo poco que queda de verano


DISFRUTAR EN CASA

¿Compartir en casa? En estos tiempos de verano, en donde el tiempo sobra y los panoramas también, la frase Disfrutar en Casa se vuelve un poco anticuada. Pero es una buena alternativa a las tardes de bares, que por cierto, en esta fecha han de estar copados de ruido y gente hasta más no poder.
Compartir con amigos en casa no es siempre una instancia aburrida. Si se sabe aprovechar, acompañar correctamente y compartirlo todo, el simple hecho de no salir de la puerta hacia fuera puede ser más placentero que hacerlo, desembolsar una buena cantidad de dinero, y atenerse al volumen del bullicio de los bares.
No hay nada más rico que cocinar y cocinarse. Controlar el ambiente, hablar de todo y a la vez de la nada misma. Reencontrarse en un espacio íntimo y secreto que sólo puede brindar una cocina, un living, un patio.
Las frutas, las hortalizas y todo lo generoso que brinda el verano, hacen de cocinar para amigos de toda una proeza agradable y gratificante. La buena vida y la poca vergüenza.
Anímense a organizar un momento de carrete en casa con los amigos íntimos. Compartir con no más de 5 personas. Beber lo que se quiera, comer lo que se quiera, escuchar la música que se quiera y hablar lo que se desea.
Olvidarse de la vergüenza, y simplemente vivir el verano: quedan días para volver a la misma rutina a la cual debemos atenernos por 10 largos meses. Que todos los días sean fin de semana.
Pero, más allá de lo lindo que suene cocinar y compartir con amigos, las grandes preguntas son ¿Hay que tener aptitudes para cocinar? ¿Cuesta mucho dinero cocinar algo rico y sencillo? Para nada. Cocinar platos sencillos como las famosas Tapas españolas, es en la práctica, toda una operación fácil.
A continuación les dejo una de mis más famosas recetas: “Papas bravas con salsa de queso”, espectaculares para alimentar a todo un ejercito y para acompañarlas con una buena cerveza helada.

Papas Bravas con Salsa de Queso

Para las papas:

-Un kilo de papas (aprovechar que ahora están baratísimas)
-Aceite.
-Sal y pimienta.
-Film plástico de envolver.

Para la salsa:

-Una tripa de queso crema (sí, el queso crema barato)
-Pimienta.
-Leche.
-Jugo de limón.
-Alguna hierba que se tenga a mano.

Preparación:

-Lavar bien las papas y sacarles toda la tierra que se pueda tener. Pincharlas generosamente con un tenedor. Envolverlas en film plástico y cocinarlas 8 minutos en el microondas a temperatura alta. No hay que preocuparse con ellas porque no explotarán, ni el film se derretirá.

-Luego de cocidas, desenvolverlas rápidamente con ayuda de una tijera, y cortarlas en 4 mientras estén calientes. No olvidar dejarles la cáscara. Aceitar una fuente para horno y agregar las papas con la cáscara hacia abajo. Aceitar las papas por encima y agregar la sal y pimienta. Así y todo llevarlas al horno hasta que doren.

Para la salsa:

-En un pote agregar el queso crema y el jugo de limón, la pimienta y la hierba si se tiene a mano. Luego agregar la leche hasta formar una salsa de consistencia de mayonesa. Servir y disfrutar.

Él es Pepe Pereira

Entre tanta vorágine producida por ser fin de año, a Pepe le tocó hoy servir de Junior. En una mezcla de placer y hastío, el hombre se desliza por la carretera con 20 kilómetros encima de lo permitido, pero aquello no parece importarle y sigue conduciendo por inercia. Big Bang Baby suena formidablemente en los parlantes del auto, que de tanto volumen se saturan con un sonido seco. A cualquiera eso le importaría, pero por favor que quede en claro, a él no le interesa ni los parlantes ni la velocidad ni nada. Pepe está caliente, y simplemente quiere llegar luego a casa después de las diligencias para contactar a una mina y, obviamente, follar.

Debajo del buzo harapiento y sucio, debajo de esa cabellera indómita y pegajosa, como si de una selva se tratase. Delgado, débil y caballeroso, Pepe oculta con gracia su espíritu y esencia caliente, la “personalidad del libra” que le recalca una amiga aficionada a Nena Borrero y sus patrañas en papel couché. Ninguna de las viejas, ni de las minas ni de los hombres que hay en el supermercado siquiera dimensionan la calidad de pervertido del hombre que está en el mismo recinto que ellos. En realidad la palabra hombre es mucho para este personaje, pero sí podríamos decir muchacho. “Pepe: el muchacho pervertido”.

Pasaron dos horas y Pepe se encuentra en casa otra vez. Las bolsas del súper y las llaves del auto las lanza sin gracia sobre la mesa. Está desganado, pero caliente. Se le viene encima una tarde cargada, así que se sirve de una RedBull con whiskey. No es tonto, también roba un Viagra y casi la totalidad de los condones del papá.
Nadie en casa se da cuenta de la calidad de hijo que es Pepe. Como no ha llevado pololas a la casa, sus padres suponen que es virgen o gay, pero no están en lo cierto, ni tampoco quieren averiguarlo. Bien por él, el universo se desequilibra a su favor.

La tarde se le fue entre los dedos, mejor dicho, por el entre pierna. Son las ocho y media de una tarde nublada y gélida, y todavía no ha conseguido nada. Pero lo conseguirá. Hoy él folla sí o sí, aunque tenga que recurrir, a regañadientes, a alguna de las minas que tiene en su celular, que por cierto, ya están más que conocidas y re contra tiradas.

Y ya es verano.

Luego de haber lavado los platos y de haber ido a dejar a mi vieja al trabajo, llegué a mi casa casi desesperado, buscando a alguien con quien al menos salir. En la noche anterior había salido a un bar a conversar con el David sobre las weás que me interesan, pero mi buena suerte se turnó opaca y me encontré de frentón con un ex compañero que estaba en aprietos. Lo sacamos de allí y lo llevamos donde nosotros, y luego las conversaciones densas se convertieron sobre densas conversaciones de Madonna y Michael Jackson. Penca.
Me senté de flanco en el computador a tratar de contactar conocidos para salir aquella tarde: era mi primer día en el mes en el que estaba realmente libre. Sería mi último día del año en el cual podía celebrarme la vida, pero celebrar solo es algo triste. Estuve toda la tarde descartando, y me dí cuenta que de los contactos que tengo (que son hartos), ninguno me podía servir: me sentí realmente solo en un mar de gente.
Partí en el auto rumbo a la nada, y ronceé las ruedas hasta que sentí el olor a bencina y comencé a amainar ánimos. De la nada llegué a la puerta de una casa a la cual visité en invierno. Tenía condones escondidos en el auto, y en el teléfono su número. La llamé para preguntarle si estaba sola y recibí un sí de respuesta. Estoy afuera de tu casa- Dame 15 minutos para arreglarme. Los chicles de menta me ayudaron, y luego de una conversa banal, un cigarrillo compartido y una acariciada a su perro, me llevó a su pieza, a sentirnos solos, a estar ahí pero tener la mente en otra parte. Y ahí voló el envoltorio del primer condón, y se quedó en el suelo, junto con la ropa, las monedas, el celular y las llaves del auto. Con el segundo condón la cosa se puso densa. Se puso fría, se puso cortante.
Mis papás llegarán, apúrate que no quiero que me pillen- No nos pillarán- Eso no lo sabes tú. Si llega mi papá, porfavor no salgas en pura polera y condón puesto a darle la mano. Si lo haces, te mato.
La escena culminó con una gota de sudor que cayó desde su mejilla a mi pecho. Mi polera estaba asquerosa, nuestros cuerpos brillantes, mi pelo hecho una tormenta y el de ella jugueteaba con el viento que corría desde el ventilador. El olor a suchampú, el olor a su colonia, mi desodorante, mi perfume, la saliva, el aroma a vainilla, el olor a incienso.
Un cortante adiós y de nuevo en el auto, a roncear ruedas y a volver a sentir el olor a bencina. Me devolví a mi casa a ducharme y a sentirme más vacío aún. Volví de nuevo al auto, y fui rumbo a la ciudad, dando vueltas en círculo en el centro, a mover el volante erráticamente rumbo a la nada. Terminé la tarde tomando Pepsi y mirando la playa, habían adolescentes como yo que venían llenos de arena, y yo estaba perfectamente vestido, perfectamente calladado, perfectamente oliendo a perfume.
Quizás hubiera sido genial el sexo con ella. Lamentablemente no pudimos ni un beso. Quizás eso me une a ella y ella no quiere unirse conmigo. Mientras estaba yo con ella, me la imaginaba gimiendo. No podía alejar la vista de aquella entrepierna. Quizás por eso actué erróneamente y ahora no somos nada. Me conformaría con una cerveza, sentir su perfume barato que nunca me gustó y del que aún conservo una botella regalada por ella.
Subiendo por Cuatro Esquinas decidí que era muy temprano para enfrascarme en la casa. Me devolví al Mall a hacer nada. David trabajaba allí. Fui a saludarle, pero ya se había ido. Pedí otra Pepsi y me la fui tomando en el camino, solo y con rumbo a ninguna parte. Me veía envidiable encima de media tonelada de fierros color Ultra Black Cherry.
Y ahí llegó la noche estando en la casa, y con la noche mis ansias de aprovechar el día, y ninguno me volvió a servir. Frustradamente agarré las llaves de la casa y me fui rumbo al centro, a quedarme de pié en el Rock y Sicodelia a esperar a la Gaba, y tomarnos juntos una cerveza de litro desde la misma botella. Deseaba conocerla un poco más. Si me hubiera ofrecido droga, quizás con la desesperación del momento la hubiera aceptado. Pero la noche en Cisternas pasaba, pero ningún colectivo pasaba. Ahí se fue mi noche, devuelta a la casa a robarle Johnnie Walker a mi viejo.
Estoy solo otra vez, solo. Quizás esto deseaba. Quizás esto es lo mejor. Y ya es verano.-

Cuidado

¿Tengo que temer de ti? Hasta el momento, tú sabes más de lo que yo sé de ti. De hecho, a veces te he dicho cosas que nisiquiera yo sé de mí. ¿Hay que comenzar a racionalizar? hay que empezar a calmar la lengua un poco. A dejarla en casa de vez en cuando, que entre anécdota y anécdota, se puede escapar información valiosa, y desparramarse por ahí.-